viernes, 31 de enero de 2014

Una de realities...

O este post también podría llamarse sin ningún tipo de problemas donde fueres haz lo que vieres... aunque mi hostfamily no lo veía, así que finalmente he optado por el título actual.
Antes de nada, he de decir que no soy de esas personas que están enganchadas a los realities shows patrios. Eso sí, no reniego de mi pasado común con ellos porque cuando se estrenó Gran Hermano me enganché como la que más. E incluso repetí experiencia con la segunda edición gracias  a Fran, el extremeño que siempre iba en un albornoz del Betis.
Y lo mismo ocurrió con Operación Triunfo, en la que me convertí en una Bustamantita más.
O con Fama, gracias a Rafa Méndez, por el cual no perdía ningún programa.
Pero hasta ahí: no he visto supervivientes, La granja ni otro tipo de programas similares.
De hecho, lo único más cercano ha sido la primera edición de La Voz, pero no puede ser calificado como un reality show porque no nos muestran la vida diaria de los concursantes.
No ocurre lo mismo con los realities shoews extranjeros. Esos sí que me los veo todos.
Y parten con muchos puntos de ventaja si acaban en Shore y los emite la MTV.
Aunque, ahora que lo pienso y reflexiono mientras escribo el post... el hecho determinante que me guía y motiva para ver o no un reality show no es el formato o el programa en sí, es una persona que participe en él.
Y eso precisamente es lo que me ha sucedido en UK con Celebrity Big Brother o CBB según sus siglas.
Programa al que me he enganchado total y absolutamente, pese a que no conocía más que a un concursante.
Dicho concusante que fue el motivo inicial por el cual me enganché y que no es otro que Lee Ryan, uno de los miembros y componentes de Blue; una banda que solía gustarme mucho y de la cual tengo todos sus discos.
Dicha banda se separó, regresó para representar a UK en Eurovisión y de la cual me olvidé y perdí la pista porque pensaba que cada uno iría por su lado.
Me equivocaba.
Gracias a este programa me he enterado que habían vuelto y que habían sacado un nuevo disco que iniciaré a escuchar y analizar de forma concienzuda para deliberar si alguna de las canciones merece estar en mi MP3.
Inicié su visionado por Lee, pero dado el comportamiento y actitud de este dentro de la casa; confirmando su status de ligón y putañero con las mujeres.
Llegó a caerme mal e incluso me alegré inmensamente que lo echaran de la casa antes de tiempo.
Soy un ser tremendamente voluble sin embargo y pronto mi afecto cariño y simpatía fueron hacia otro de los participantes.
Un participante que era total y absolutamente desconocido para mí y que se llama Oliver "Ollie" Lockas y al cual, o tuve más remedio que buscar en San Google para enterarme de a qué se debía su status de celebridad.
Gracias a él me enteré que fue un actor recurrente en una serie/telenovela llamada Made In Chelsea; la cual es esxtremadamente popular aquí en UK y que narra las aventuras y peripecias vitales de un grupo fde jóvenes ricos localizados en las cercanías de Chelsea y cuyo denominador común es que son los herederos de empresas y fortunas británicas. Vamos, que viven como quieren.
En cuanto lo vi me llamó la atención. Y no solo porque sea guapo o por su bronceado artificial en estas fechas; que también; sino porque se activó mi radar gay con él.
Ahora es el momento adecuado para explicar qué es eso de mi radar gay.
Pues no es otra cosa que lo que ahí digo.
Es un radar e instinto interior que poseo y que solo sale a relucir cuando hay gente homosexual a mi alrededor. Un indicador muy útil en estas fechas, gracias a mi técnica depurada fruto de la convivencia diaria y juerguista de todos mis amigos gays españoles. Thanks!
El caso es que se activó con este hombre pero me desconcertaba mucho que proclamase un interés nada disimulado hacia una de sus compañeras de la casa, Sam.
Incluso llegué a dudar de la fiabilidad de mi radar, pero...
¡¡Tachán tachán!!
¡¡NOOO!!
Buscando en su biografía (y tras superar el impacto inicial de verlo con la melenaza al estilo el último Mohicano) leí que había confesado su bisexualidad.
Y respiré tranquila porque, eso significaba que mi radar gay seguía funcionando a pleno rendimiento.
Por este motivo, el chico me cayó aún mejor e incluso, lo animé y voté para que ganara esta edición. Porque sí señores, ha sido un GH inglés y exprés.
Desafortunadamente para mí, no ganó y quedó tercero.
Además, me indigné porque gsnó el único que no quería que lo hiciera, pero en fin, this is the life...
Sé que muchos de vosotros no conoceréis a mi Ollie.
Y como dicen que una imagen siempre vale más que mil palabras... aquí os dejo una fotillo del susodicho.
Eso es todo por hoy.
¡Mañana más y mejor!

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