domingo, 15 de diciembre de 2013

BAPS Shri Shwaminarayan Mandir

Hace eones que no escribo por aquí y lo sé, soy lo peor y la vagancia personalizada en lo que a este blog se refiere. Pero en mi defensa digo y diré como siempre, que no dependo únicamente de mí y de la velocidad a la que se tecleen las teclas en el mismo sino que dependo de mis musas; las cuales al parecer están más orientadas al campo literario que al informativo.
Y hoy las musas ha querido que vuelva a hablar y escribir en este blog acerca de un lugar que no es la primera vez que he visitado (de hecho son dos, y creo que las que quedan) pero del cual me declaro total, rotunda y completamente enamorada.
Amor.
Son palabras mayores ¿no?
O eso podría parecer al menos.
Todos sabemos que el amor es un sentimiento que se tiene al tener cierto cariño hacia algo o alguien. Sin embargo, este es un sentimiento que se asocia a personas; sean reales o no (porque en más de una ocasión hay quien se ha enamorado de un personaje literario pese a que no existía en realidad, pero no dejaba de ser una "persona") O incluso animales, pues no son pocas las personas que sienten un profundo amor y un cariño incondicional hacia sus mascotas, sean las que sean sin importar la subespecie.
Otra posibilidad es estar enamorado como sinónimo de encantamiento de alguna ciudad en la que hayas vivido por un mayor o menor período de tiempo o que hayas visitado.
Creo que en mi caso, lo que yo siento hacia el Mandir es más parecido a este tipo, pero ¿amor? ¿hacia un edificio? Inusual es cuanto menos, a no ser que tu profesión sea la de arquitecto y quieras o no, has de sentir algo hacia los edificios que diseñas, e incluso hacia los de tu competidores o a los que te precedieron en tan honrosa profesión.
Dejemos los sentimientos a un lado en esta extensa introducción y pasemos a hablar del edificio que me tiene loca:
Como todo el mundo sabe, Londres es una ciudad bastante cosmopolita y que, por este mismo motivo, puede y tiene grandes cosas que ofrecer a cualquier visitante  residente temporal como es mi caso, cada vez que se aventura a visitarlo.
Una de esas cosas es el Mandir.
Pero, paradójicamente, sea bueno o malo, este edificio de carácter religioso no aparece en ninguna de las guías turísticas como algo reseñable o digno de visitar y creo que, una de las posibles razones para esto sea lo alejado del centro (y por tanto de las cosas habitualmente turísticas) que se encuentra. Y puede que también, que la zona de Londres en la que se encuentra no es de las más ricas y populosas de la ciudad. De hecho,al estar a las afueras, da una cierta sensación de inseguridad y peligrosidad el viajar hasta allí.
Nada más lejos de la realidad, pues aquí estoy yo vivita y coleando tras dos visitas, lo que pasa es que rompe los esquemas y estereotipos que se tiene de la ciudad de Londres antes de visitarla.
Ahora bien, ¿qué es el Mandir?
Pues como ya he dicho antes y sino lo he hecho, ha sido un error por mi arte de tamaño gigantesco, es un edificio religioso. En otras palabras, un templo. O según el propio hinduismo, un Mandir.
Un templo hindú, que no indio, aunque en este caso también.
Y en este punto de la redacción me gustaría hacer una aclaración hindú/indio porque la gente suele confundir ambos términos.
Un hindú es una persona que profesa la religión hinduista y no importa en los más mínimo su lugar de nacimiento, origen y procedencia. Es decir, que se puede haber nacido en El Carrascalejo pero ser hindú.
Un indio, no obstante, es la persona que es oriunda y ha nacido en la India. En otras palabras, indio es el gentilicio para los nacidos en la India y por tanto, solo puedes ser indio si has nacido allí.
¿El problema para la confusión de dichos términos? Que el hinduismo tiene a la India como uno de los países con más número de fieles y de ahí la confusión.
Este Mandir en concreto sigue los preceptos del hinduismo de más de dos siglos donde se recoge que los dioses en sus representaciones escultóricas o estatuarias deben ser adorados y honrados en Mandires.
Un Mandir por último, se divide en cuatro estilos arquitectónicos diferentes, como son: el Dravida del sur de la India, el Nagara del Norte, el Vesara (que mezcla ambos) y el Kalinga, sobre todo para las estatuas que lo decoran.
El Mandir de Neasden cumple todos esos requisitos; tanto en el interior como en el exterior del edificio.
Empecemos por el exterior:

- En el exterior, además de ser el único sitio que te permiten fotografiar están los jardines (realizados con formas geométircas y devocionales) se encuentra la entrada principal; que en este caso se llama roopchoki y que no es otra cosa que un porche porticado decorado con columnas con trepujado y decorado con motivos de divinidades menores danzantes.
Gracias al exterior también observas el material pétreo en el que se realizó y que no es otro que piedra caliza traída de Bulgaria trabajada y decorada como si de un friso continuo se tratase, nuevamente con imágenes de carácter devocional pero que también incluyen balcones y ventanas.
En cuanto a los techos, todos están decorados con cúpulas (la central de mayor tamaño que las otras) Detrás de esas cúpulas se alzan las torres o shikars, una por cada divinidad residente en el templo. Cada una de estas torres está rematada por un Kalash, que no es otra cosa un conjunto de urnas doradas descendentes que simbolizan la realización del mandir.
Y por último están las banderas. Unas banderas que podrían parecer a simple vista y fruto del desconocimiento que no es más que un mero motivo decorativo e incluso podría considerarse algo anecdótico o gracioso. Nada más lejos de la realidad porque en este lugar todo tiene su por qué y su importancia y en este caso la de las banderas no es otra que la de manifestar que la divinidad o divinidades en este caso están residiendo en el templo.

Interior::
Una vez en el interior del templo (y del que contaré cómo acceder en un post posterior) en la planta superior está el salón principal o gran nave realizado por entero en mármol de Carrara y de Ambaji profusamente decorado por divinidades danzantes, estáticas o en posiciones más o menos relajadas.  Justo en el centro de esta sala está la gran cúpula realizada en voladizo y decorada con flores.
Esta cúpula descansa sobre una estructura octogonal rodeada de ventanales  que permiten la luz natural se filtre a través de la celosía de piedra.
El apoyo a la estructura resultante es un bosque de columnas intrincadamente esculpidos. Desde su base a sus capitales, cada una de ellas está decorada con delicadas figuras y temas de la tradición hindú. Otras columnas del santuario superior cuentan con motivos naturales y geométricos.
En el extremo frontal se sitúan los huecos para las divinidades; espacio también conocido como el Santa Sanctorum de los templos. Sin embargo, este tiene una peculiariedad porque los tres huecos que tienen están cerrados a ojos del público y sólo se descubren durante las ceremonias religiosas. Cuando eso sucede, el observador en mi caso y el creyente en el del resto, descubre que los dioses están enmarcados en tronos dorados (pese a que están de pie) llamados sinhasans.

Pero no solo de piedra blanca vive el interior del templo ya que, también en en interior aunque en este caso en la planta baja y por tanto, es lo primero que ve el visitante nada más entrar. se sitúan las construcciones de madera inspiradas en la manera de construcción india Haveli.
¿Qué es el Haveli?
No es ni más ni menos que una forma de diseño india cuyos orígenes se remontan al siglo XVI pero que florecieron y proliferaron en los siglos XVIII y XIX en las regiones de Gujarat y Rajastán.
En muchas ocasiones, el estilo Haveli se ha traducido como sinónimo de mansión y casa y no es una mala asociación ya que, en la mayoría de las ocasiones, este tipo de decoración de encuentra en el interior de los recintos sagrados, privados y públicos.
El Haveli se manifiesta en el interior del mandir en sus patios y, aunque suene extraño, en la alfombra que cubre buena parte del suelo de la planta baja.

En los patios, que se alzan gracias a alas columnas realizadas en roble decoradas con pavos reales, lotos y elefantes. Además estas columnas poseen arcos que representan las diferentes fases del sol y la luna.
Por encima de estas columnas, balcones y balaustradas decoran la planta superior junto a los paneles repletos de motivos florales. Además, aparecen en algunas de las intersecciones pilastras y puntales, cumpliendo así la función de tragaluz en cada uno de los patios.

Y la alfombra...
A ver, no es que sea algo típico de la arquitectura Haveli la existencia de alfombras para tapar el suelo, porque de hecho la moqueta es básico en cualquier edificio británico que se precie, cuanto más aquí que, como cualquier casa británica, lo primero que debes hacer es descalzarte si quieres caminar por allí. Lo que la hace formar parte de la decoración Haveli es la decoración que posee y que no es otro que una flor de loto abierta a modo de gran medallón central rodeado de vegetación exuberante y de penachos de plumas de colores y que cumplen con la función que les ha sido asignada: la de ofrecer al creyente y fiel una bienvenida alegre y piadosa; en relación con la actuación y comportamiento que ha de tener dentro del Mandir.
Hasta aquí la información del Mandir; en el próximo post explicaré lo que me sucedió a mí allí =)








martes, 15 de octubre de 2013

Érase una lámpara

Se me acumulan las entradas sí, lo sé.
Pero esta será breve, concisa y muy divertida. Promise.
Podría detenerme a describir todas y cada una de las cosas de mi habitación inglesa; como que es abuhardillada, la tele de plasma que me compraron ex profeso, el sillón que también poseo, el hecho de que tanto el espejo de cuerpo entero como yo somos más altos que mi armario o que el refrán más vale maña que fuerza se aplica a la perfección a la ventana de la misma.
Pero no, hoy voy a hablar de mi lámpara. Diría de la mesita de noche pero no tengo mesita así que... hablaré de la lámpara de mi repisa de noche.
Es especial. Y me encanta
¿Por qué?
Porque funciona con aplausos para encenderla y darle más intensidad.
No hay que tocarla como a otras lámparas inglesas que he visto y tocado por ahí.
No.
Esta funciona a aplausos.
Sí, sí.
Aplausos.
Como lo habéis leído.
El descubrimiento fortuito por mi parte se transformó en entusiasmo cuando descubrí el método correcto de su funcionamiento y cual Milhouse en episodio de Los Simpson me pasé al menos un cuarto de hora aplaudiendo como una loca al santo de Luz, más luz, más luz ¡oh!
El único problema e inconveniente que esta lámpara tiene es que cuando hay un ruido muy fuerte, se pone tonta y se enciende sola.
Hago un inciso e indico que en realidad no es un GRAN problema porque como he mencionado, a más aplaudes, más intensidad adquiere así que... cuando madrugo, lo hago por la alarma del móvil y el despertador. No porque la luz esté encendida y me deslumbre toda ella.
Eso es todo por hoy.
Good nights (que no me voy a dormir, que conste)
PD: Por si no recordáis cuál es el video de Milhouse que menciono.... aquí podeis verlo:

domingo, 13 de octubre de 2013

No me puedo ir sin...

He aquí un esbozo o lista de aquellas cosas que quiero ver y hacer antes de regresar para la mi casa en España.
Obviamente, algunas cosas ya las he hecho y otras las iré agregando con el paso del tiempo.
Pero de momento, estas son mis cosas a hacer... Y acepto compañía en todas y cada una de las ocasiones =)
Londres
-          Big ben
-          Casas del Parlamento.
-          British Museum
-          National Gallery/Trafalgar Square.
-          Museo Tate.
-          Hyde Park
-          Regent Park
-          Westminter Abby
-          Barrio de Mayfair (fotos de las calles para mi libro)
-          M&M’s World.
-          Hamleys Toy Square.
-          Andén 9 ¾ con foto incluida.
-          The Globe
-          Madame Tussauds
      Catedral de San Pablo.
-          Buckingham Palace y el cambio de guardia
-          China Town
-          Coventry Garden
-          Picadilly Circus
-          Torre de Londres
-          Catedral de San Pablo
-          Harrods. Comprarme un Teddy vestido como Enrique VIII.
-          Un partido de fútbol
-          Camdem Town/Portobello Market
-          Notting Hill
-          Collección Wallace
-          Templo indio de Wembley.
-          Entrar a un sitio donde haya una sección dedicada a Bollywood
-          Abbey Road y su paso de cebra
-          Little Venice
-          Visitar Highgate (aunque sea tétrico visitar un cementerio)
-          Visitar la Iglesia de los Templarios.
-          Tamford Hill para ver a los judíos ultraortodoxos y tomarme algo en el mercado latino de Sevensisters.
-          Visitar el primer Hard Rock Café en 150 Old Park Lane.
-          ¿Museo de Sherlock Holmes?
-          Ascot. Probarme ridículos sombreros.
-          Conseguir una camiseta de GAP y Lonsdale en rebajas. Obviamente, incluye ir a las rebajas en Londres.
-          Celebrar Halloween al modo inglés.
-          Comer cupcakes elaborados por mí. Y donuts.
      Circuito por el Londres del terror.
      Crucero por el Támesis
      Foto con algo que ponga I love London
-          Comer comida india. Mucha
Fuera de Londres
-          Cambridge
-          Hampton Court. Foto con Enrique VIII
-          Bath. Foto con algo que ponga I love Mr. Darcy
-          Stonehenge
-          Nottingham
-          Knewboth House
-          Hatfield House
-          Brighton
-          ¿Cardiff?
-          ¿Edimburgo?
-          Greenwich
-          ¿canterbury?
-          ¿Stratfor upon Avon?
-          Warwick
¿Windsor?

jueves, 10 de octubre de 2013

Érase un primer día...

Y por fin llegó mi momento: mi primer día de trabajo como Au pair/particular Spanish teacher (aunque esta segunda faceta no la hemos tocado mucho todavía) según tal y como rezaba mi  contrato de la agencia.
Llena de energía me levanté y preparé el pocket lunched de la niña que, aunque tiene once años, no es una entusiasta de levantarse pronto.
Con todo, marchamos juntas para el cole que está a diez minutos andando de casa, quince si vamos hablando o más bien chapurreando porque mi inglés mañanero no es una maravilla... Y cuando íbamos de camino ¡zas!
¡Una zorra!
Pero una zorra el animal, no del otro tipo y esta no se nos cruzó caminando ni nada, sino que un coche la había atropellado y estaba allí la pobre en la curva; cual niña para asustar.
El objetivo lo cumplió con mi hostgirl porque la pobre dio un chillo y pegó un rebote en la acera que no fue ni normal.
Una vez dejada la niña y cumplida mi obligación del día (también sin ganas de volver a casa porque era muy pronto) pensé qué podía hacer para pasar el tiempo y, como me encanta caminar, decidí comprobar por mí misma la información que mi hostmum me había dicho el día anterior y que no era otra que se podía ir desde mi pueblo al de al lado caminando.
Y lo hice.
Y se puede.
Una vez despejada y concienciada, me dispuse a realizar mis otras tareas y que incluyen una limpieza a fondo y una gran colada y/o día de plancha por la que me pagan 30 libras más.
Desde el primer momento que dicho día sería el lunes para estar desquitada el resto de la semana.
Y lo hice todo.
Acabé agotada pero satisfecha.
Como estoy sola por las mañanas, puedo comer a la hora que me da la gana y por eso, decidí comer el cacho sandwich que tienen por lunch junto a una pieza de fruta a las 2 hora inglesa mientras veo las chicas Gilmore en versión original; una serie que nunca jamás me cansaré de ver.
En este primer y especial día hube de repetir tan simple acción porque la jodía de la perra que tenemos en casa; que se llama Molly y está absolutamente loca, se comió mi sándwich apovechando que fui a lavarme las manos al lavabo de la planta de abajo.
Y eso que tenía prohibida la entrada al salón... MISCO
En fin, no todo fue malo porque cuando fui a recoger a la niña me encontré un pound en el camino, supongo que fue el karma que me devolvió el favor.
Y al llegar al patio del colegio St. John de Digswell me di cuenta de una cosa ¿por qué tengo mala suerte?
A ver, el colegio es pequeño, no tiene más de 200 alumnos... el problema es que las tres cuartas partes de los niños son rubios platinos de ojos claros. Y Amy, mi hostgirl entra dentro de esa gran categoría así que, distinguirla entre una multitud homogénea también gracias a su uniforme escolar y a mi miopía... no fue sencillo.
Si hubiera sido negra o india (que también los hay) o incluso morena porque para mi sorpresa no hay ningún pelirrojo en el colegio, me hubiera resultado más sencillo.
Volvimos a casa y, le di el té al estilo inglés: con leche y azúcar.
Y ese fue mi inicio de trabajo.
PD: De cenar spaguettis a la boloñesa.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Érase un domingo...

Mi vuelo aterrizó en Luton un sábado y, muerta del cansancio entre unas horas y otras; no eran ni las doce de la noche horario británico cuando esta que escribe estaba planchando la oreja profundamente. Hecho que es bastante inhabitual en mi persona porque suelo extrañar y bastante la cama de mi habitación; con su almohada alta y confortable pese a no ser viscolatex y su doble colchón.
Esto no sucedió en este caso; bien pudiera ser (de hecho, estoy segura) por el cansancio acumulado, aunque eso sí, hube de ignorar a mi barriga que amenazaba con dolores para dormir en condiciones
En tal caso, cuando al dia siguiente quise abrir los ojos eran las diez de la mañana más o menos y con un hambre de caballo me levanté. Y solo cuando puse los pies en la moqueta del cuatro pensé:
"Estoy en pijama"
¿Y ahora qué hacía?
¿Bajaba o no bajaba en pijama?
Cierto que mi pijama de la Catrina o muerte mexicana es super precioso en mi opinión, pero no dejaba de ser un pijama y no dejaba de ser el primer día en una casa extranjera donde desconocía sus costumbres a la hora de andar por casa.
Una cosa era el relax pero hasta el relax tenía sus límites.
Sin embargo, me arriesgué y, valiente, bajé en mi pijama.
Para mi sorpresa, el resto de la familia estaba de la misma guisa que yo e incluso, llevaban batas y/o albornoz. O sea que, si me hubiera vestido hubiera dado la nota.
Suspiré de alivio y desayuné tan solo un café y un par de galletas porque la comida iba a ser en apenas dos horas.
Y tras un toasty y una fruta me dispuse a conocer face to face a la gente que vive a mi alrededor.
Lo más lógico hubiera sido que conociera a la chica aupair alemana que vive e mi pueblo. Eso hubiera sido lo más lógico, pero como me hizo una señora tres catorce, aún hoy continúo a la espera de que le apetezca conocerme (solo tiene que bajar del monte) me fui al pueblo de al lado: Welwyn Garden City.
O mejor dicho, me llevaron porque el primer domingo conocí la tónica que sería, es y seguirá siendo durante creo, toda mi estancia aquí: el engineering work dominguero.
O lo que es lo mismo, el trabajo de mejora y reparación de vías que impide el desplazamiento por tren hacia determinados destinos. Una JODIENDA continua porque para mí el tren es el método de transporte más barato y cercano a excepción de mis piernas por supuesto.
Pero en fin, amablemente mi hostmum se prestó a llevarme y pasé una más que agradable tarde soleada junto a dos chicas; una española y otra francesa con las que improved my english a lot.
Solo a la hora de volver, cuando con mi movil actual y su tarifa de datos por mucho que tenga la roaming activada tuve algo de dificultad y ahí fue donde me di cuenta de que, para cosas como esta necesitaba un movil inglés (aún sigo en ello).
Regresamos a casa, cenamos una ricas verduras cocidas con una salsa típica de aquí y...
me preparé para lo que iba a ser mi primer día oficial (así al menos lo indica en el contrato de la agencia de aupairs con la que me vine) de trabajo.
Por segundo día consecutivo, no eran ni las doce de la noche hora inglesa y estaba fritita...

lunes, 7 de octubre de 2013

Érase una cena...

Después de terminar mi bocadillo, de pepino me dispuse a deshacer mi maleta pero... casi no tuve tiempo porque al ser final de mes, mi familia tenía que ir a hacer la compra del mes... y como yo me apunt aun bombardeo y tampoco tenía muchas ganas o entusiasmo de deshacer la maleta tan pronto... pues fui con ellas.
Y allí que fuimos, al TESCO de Hitchin; un pueblo cercano porque mi mini pueblo/urbanización carece de gran supermercado; que no de tiendas, pero ya hablaré de eso otro día.
Además, necesitaba ir porque era urgente mi necesidad de algunas cosas básicas.
Entre las cuales se hallaba una libreta.
Sí, sí.
Una libreta.
Para la inmensa mayoría de la gente sé que no es algo de primera necesidad, pero ese no es mi caso. Yo necesito siempre al alcance de mi mano un trozo de papel o algo para escribir aquello que pueda olvidárseme; máxime cuando tengo unas musas repletas de actividad creativa.
 Y me compré una muy bonita.
Tan bonita que es el fondo del blog; pa que veáis.
Me dispuse a pagarla con toda mi buena voluntad, pero mi hostmum se negó en redondo. Nanai de la china, según sus propias palabras era su regalo hacia mí. Pues nada, el dinero, las libras y la reina conmigo se quedaron.
Regresamos del TESCO y concluí de colocar mis cosas; cada una en su lugar correcto, incluyendo los zapatos en la entrada ya que está prohibido que caminemos con calzado por la casa para no manchar la moqueta; la cual,ya tiene de por sí suficiente con la ingente cantidad de motas de pintura de cuando el padre hizo de pintor de brocha su profesión.
Y, lo que yo más temía, a las siete de la tarde hora inglesa llegó la cena.
Hago un inciso y digo que en esta familia, los días de diario las horas de cena son muy variables; así la peque tiene que cenar en torno a las 5, la teenager a las seis, aunque es muy independiente y cena lo que y cuando le da la gana y yo; como soy mayor, ceno con los padres entre siete y media y ocho.
Sin embargo, los fines de semana suelen aprovechar para cenar todos juntos y, pese a que no tenía ni pizca de hambre, me uní a ellos.
La mala suerte me acompañó porque me hicieron una sú
per cena de bienvenida muy currada y mi estómago estaba totalmente cerrado y no por la labor.
Aún así, hice de tripas corazón y me comí todo lo que había en el plato; que estaba delicioso pero que es una bomba hipercalórica y muy pesada para ser una cena para mi estomaguillo delicado de pajarito.
Consecuencia: acidez y dolor de estómago toda la noche.
No fue mi primera mejor noche posible.
Eso sí, caí rendida en cuanto me tumbé en la cama; la cual según mi hostmum es súper incómoda pero yo; que soy algo especial en estos asuntos (sobre todo en lo que almohadas se refiere) aún no le he encontrado pegas.

domingo, 6 de octubre de 2013

Érase un viaje

Ahora ya sí que sí, tras el inciso informativo puedo proceder a comentar como se merece lo que sí vino siendo mi viaje a UK.
Terminada la lectura y sin ningun tipo de hambre, lo celebré con una bolsa de Risketos a mi salud y un trozo de brownie que mis excompis de piso habían hecho y que estaba delicioso.
Acto seguido, con un día otoñal y típicamente londinense (fresquete) fui a despedirme de dos de mis compañeros de historia y másteres e, hice lo que no había hecho nunca en mis siete años de estancia cacereña; tomar el L4 o el L8 para que me llevara a la estación de autobuses donde mi segunda pequeña saltamontes me estaba esperando.
Obviamente era mi primera y mi última vez y mis nervios acerca de las horas y si iba o no a llegar a tiempo para coger el de Mérida crecían por momentos.
Gracias a Dios no pasó nada y todo transcurrió sin incidentes.
Cogí el bus para Mérida y llegué a mi casa; donde terminé de hacer las maletas (porque la de mano la tenía hecha pero tuvo que ser deshecha para su uso al viaje cacereño). Acción a priori sencilla pero extremadamente difícil porque se iba llenando cada vez más y veía que debía hacer una selección de cosas porque sino iba a superar el peso establecido.
La fuimos a pesar a la farmacia y... bueno, medio kilo.
Suspiré.
No creía que me fuesen a decir nada por medio kilo.
A todo esto, yo tenía que haber cenado pero fui incapaz de ingerir ni uno solo de los calamares que tenía de cena gracias a la conjunción de los nervios acumulados de antes y los que se iban creando por lo que estaba por suceder.
Me fui a "dormir" (eufemismo, porque más bien la definición fue a estirar las piernas sobre la cama) pronto y, aún más temprano me tuve que levantar: a las cuatro y media, gracias al largo trayecto en coche y a las dos horas de embarque y facturación que tenía que estar allí antes y el vuelo salía a las 10: 50.
He de decir a todo esto que, sin que sirviera de precedente, me quedé sopa en el coche acurrucada a mi mami.
Llegada al aeropuerto y... esperar.
Eso sí, tras soplar dinero porque me había excedido del peso más de medio kilo; lo cual explica y confirma mi teoría de por qué pienso que las máquinas de las farmacias están jodías de la cabeza y nunca las utilizo para pesarme.
Me aburría tanto que gasté la batería del móvil... y gracias al aburrimiento y al nerviosismo, busqué con algo de desesperación alguien con quien hablar. Lo hallé gracias a una chica asturiana que iba a visitar a sus amgos aupairs en Londres.
Por fin, me monté en mi asiento del avión junto a una pareja de argentinos y... los nervios regresaron.
No tengo miedo a volar pero hacía tanto que no lo hacía que no sabía que iba a sentir.
Afortunadamente, todo salió bien y el despegue sin problemas.
Una vez en el aire, intenté dormir.
Intenté que no conseguí.
Consecuencia,nuevamente aburrida.
Tato que me leí dos veces las revistas de propaganda del avión y tanto, que me use a observar cómo dormía la afortunada gente que pudo hacerlo en el avión.
Vencedores sin duda,  la pareja que tenía al lado con su dolorosa posición de escorzo.
A menos de media hora, la pareja se despertó y me preguntó si había estado en Londres.
Respuesta sí, pero hace mucho de eso (hecho que subsanaré en breves) Aún así, no les importó y comenzaron a preguntarme cosas a las que yo respondí como aquella que llevaba toda la vida viviendo en UK.
Finalmente, aterrizamos de manera mucho más suave que la del despegue y tras acceder al pequeño y en mi opinión  desvencijado y destartalado aeropuerto de Luton; tambien pequeño debo decir, cosa que agradezco, los nervios reaparecieron en el momento en que tuve que hacer cola para esperar a que salieran las maletas; y la mía tardó al menos media hora.
Sin problemas nuevamente, me dispuse a abandonar el sitio y, me decepcioné un poco cuando no vi grandes aglomeraciones de personas en el aeropuerto para despedir o recibir a la gente. Y tampoco cuando vi a mi hostmum sin pancartón de bienvenida.
Jops =(
En su lugar me acogió de forma muy calurosa y afectuosa y, para no perder costumbres me saludó con dos besos; a la española sí señor.
Media hora después, llegamos a Digswell; el pueblo/urbanización donde iba a vivir.
Eso sí, tras parar para comprar el pan para la comida.
Ahí me vierais llegar a la casa, muy soleada donde me estaban esperando los otros tres miembros de la familia y yo; hecha un flan.
Casi a las tres de la tarde tuve mi primera comida inglesa: un bocadillo de ham y cucumber (jamon york con pepinillos) sin que faltara la omnipresente mantequilla untada eso sí.
Puede parecer increíble pero sin haber cenado y habiendo desayunado tan solo un batido de vainilla, no tenía hambre.
Cuanto menos cuando eres el centro de atención fija de ocho pares de ojos humanos observándote y dos caninos.

¡¡HE VUELTO!!

Sí, como reza el título he vuelto.
Sé que tendría que escribir sobre mi viaje pero... era necesario una entrada explicativa al respecto.
No desaparecí porque quise ni nada por el estilo, es más, al revés, tengo tanto que contar que me estreso al pensarlo siquiera... pero no, el motivo de mi desaparición temporal fue que las agradables personas que trabajan en el aeropuerto de Barajas me rompieron el cargador de mi laptop.
¿Cómo?
Muy sencillo, cuando llevas el PC en tu equipaje de mano para volar tienes que sacarlo fuera para que te lo vean por la batería. Pues bien,mi maleta de mano iba igual de petada que la grande y tuve algo de dificultad a la hora de sacarlo. "Amablemente" un señor en su momento, me ayudó a hacerlo y yo le estuve tremendamente agradecida.... hasta que me di cuenta de que el favor no había sido tal, sino más bien una ruina porque el agradable señor tiró el cable hasta que se mantuvo solo por unos hilos.
¿Consecuencia?
Podía utilizarlo, sí pero cada vez que lo hacía salía un montón de chispas del cable y además, hubo una vez en que casi se prenden fuego mis pantalones. No era la mejor idea.
Solo me quedaba como opción comprarme un cargador aquí.
Triste ante la perspectiva de gastarme un huevazo de dinero bajé y le expliqué la situación a mi familia. Y no había terminado muy bien de pronunciar la frase cuando mi hostdad me cogió el cargador y se puso a inspeccionarlo como si de un CSI se tratara (reseño aquí que es policía) y apenas dos (fueron más) minutos después me dijo:
"No te preocupes, acabo de encargarte uno nuevo. Estará en casa en cinco días como mucho. Es mi regalo de bienvenida para ti"
No me lo podía creer.
De hecho, parecí tonta porque se lo pregunté varias veces presa de la incredulidad.
Pero sí, me lo compró.
Y aquí lo tengo conmigo para que mi laptop vuelva a sus tiempos de máximo rendimiento.
Muy pronto más, que no se me ha olvidado que tengo que relatar mi viaje.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Crónica de un Trabajo de Fin de Máster

Sí, sé que esto no tiene nada que ver con el tema del que se supone que trata el blog; pero en realidad í que lo hace porque es el punto y final de un apartado y gracias a él, empiezas otro.
En palabras de mi tutor Don Enrique Cerrillo Martín de Cáceres (Quique pa los amigos y/o contactos de whatsapp), he cerrado un círculo y un capítulo de mi vida.
Bien, pasemos a lo que nos ocupa.
Parece que fue ayer... y es que de hecho, casi lo fue (o podría decirse que lo era cuando empecé a escribir la entrada, lo que ocurre es que me quedé sopa)  cuando yo, esta señorita, vestida de modo semi decente (no me puse el pack completo porque no quería vender seguros ni ganar juicios o presentar telediarios) según lo indicado por su tutor ya citado, portatil colgado al hombro y bolsa del Pull and Bear gigante en mano a modo de bolso, se dirigió a las diez y media a la parada de múltiples para coger el bus LC o RC que la llevase a la Facultad de Filosofía y Letras porque a las doce tenía la exposición de su trabajo Final de Máster en el Salón de Grados de dicha facultad.
Sí, hora y media antes, lo sé pero no sabía ni cuanto tiempo iba a tardar el bus en pasar el LC o el RC que me llevara hasta la facultad y además quería solucionar unos papeles, hacer fotocopias, pero sobre todo quería averiguar si íbamos a tener problemas con el proyector que debía engancharse a mi viejito pc y sobre todo, tiempo para mí e intentar calmar mis nervios crecientes.
De eso nada, aunque he de decir que mi grado de despiste y aislamiento interior fue tal que no me llevé el móvil y que, durante más de la mitad del trayecto de reprografía a secretaría en la Facultad de Filosofía y Letras, mi tutor estuvo a mi lado y ni me di cuenta. Hasta que me habló sí, y casi me da un chungo allí.
En ese primer contacto hablamos y podría decirse que planificamos nuestra estrategia antes de que me dijera que una de las miembros de mi tribunal, Ángela había pedido empezar antes y yo respondí que sí por supuesto, que cuanto antes empezara antes acabara.
Él se rió y cuando estuvimos en momento previo cigarrito al cual se nos unió Pablo Blanco, el secretario del MUI para su purito, también se rieron de mis comentarios de la previa. No sé por qué, supongo que la chispa que tengo cuando estoy nerviosa es la culpable de ello.
A las once y media subimos al salón de grados para preparar apaños: mi pc bien, el cargador fantástico y propio de mi pc sorprendentemente bien, el Prezi genial y... ¡alarma! el proyector no va.
No es que no fuese sino que no se traspasaba la imagen de la pantalla a la pared...
Nervios que reaparecen, sobre todo cuando empiezan a venir en ese momento los miembros de mi ribual; desvelándose así el pastel: miembros que no eran otros que Ángela, Julio Gómez Santa Cruz y ¿José María Fernández Corrales? ¿WTF? No es por desmerecer pero... no estaba muy relacionado con el tema de la epigrafía precisamente.
Superada la sorpresa inicial, finalmente vino Antonio de Conserjería y en un periquete como siempre, l solucionó.
Podíamos comenzar.
Pero antes, imaginaros el percal de la situación, y os lo digo sobre todo a aquellos que vayan a hacer TFM en la facultad; si os dan a escoger sitio, decid no al Salón de Grados. So bad...
Os diré por qué:
Primero tienes que llevarte tu propio PC, así que tienes que elegir sentarte o bien en una mesa (la cual buena parte ocupa el proyector) y eso en mi opinión da mala imagen (y no sé por qué me recordó a las taquígrafas de los juicios) o bien de pie en el atril; lugar donde debes colocar el portátil también a tu izquierda con lo que si llevas papeles de recordatorio o algo por el estilo, di adiós. Deberás hacerlo de memoria, como fue mi caso.
Además, tienes a tu derecha a tu tutor y a tu izquierda al tribunal; no enfrente.
Por otra parte, tienes que buscar el punto y lugar más adecuado para que ellos vean tu presentación; la cual aunque no te hayas currado mucho, la has hecho y eso merece un vistazo también.
Así que no sabes cuándo te están mirando a ti o no y sobre todo, que ellos pensarán que puedes estar leyendo el Power Point al tenerlo justo frente a ti.
Desventajas, everywhere.
Finalmente, a las 11: 50 (solo diez minutos antes de lo establecido de manera oficial) empezó mi lectura (que no sé por qué se llama lectura cuando en realidad sería una defensa... pero en fin) tras la apertura del acto en solemne ceremonia (tribunal y tutor puestos en pie para ello) y tal y como Cerrillo me dijo hasta la saciedad una y tres mil veces, no me excedí de tiempo y clavé los quince minutos pertinentes. Sin muchas trabas y titubeos, todo hay que decir.
Ahí llegó el momento que estaba esperando y temiendo con todo mi ser: el de los comentarios.
¿Por qué?
Porque pese a que no era novata en eso de los tribunales de Máster, aunque los nervios estaban pizca más o menos, en el anterior me putearon y de lo lindo. E incluso me dijeron que no sabía escribir así que... ya iba con malas vibraciones al sitio.
Para mi total sorpresa, los cuarenta minutos de comentarios (sí, cuarenta minutos) fueron más agradables que desagradables. Entre otras cosas me dijeron que les había gustado mucho la manera en que escribía (shock por el comentario del año anterior en ese momento), que les había resultado muy interesante y fácil de leer, y que también les había resultado llamativo pero agradable que me mojara en teorías y conclusiones y diese mi propia opinión más o menos contrastada, refutable y en acuerdo con la de ellos sobre los temas que he tratado.
Incluso, el presidente de mi tribunal, que resultó ser Fernández Corrales y no Julio como creía en un principio me dijo agradeciendo a mi tutor que había sido un honor y un privilegio la lectura y asistencia al tribunal porque era uno de los mejores trabajos de investigación que había leído en mucho mucho tiempo.
<3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3
Ahí mi mente rompió su momento de abstracción y esbocé una de mis mejores y más sinceras sonrisas de radiantidad (no sé si esa palabra existe) y me relajé totalmente.
Hubo cosas malas también, por supuesto como que utilicé el verbo errar y lo conjugué de mala manera o, y esto sí que me hizo mucha gracia que puse la palabra culo en vez de culto. xD xD.
Fue sin querer, lo juro porque no venía muy a colación en el texto que digamos...
Tras mi tiempo de réplica, que solo fueron cinco minutos porque tampoco había mucho más que decir, me pidieron amablemente que saliera porque el jurado tenía que deliberar. Y esto me recordó muy y mucho a Operación Triunfo o a El Número 1.
Y mi tutor y yo obedientemente, salimos.
Él intentó calmarme y, aunque estaba relajada, aún no se marchó de mí esa sensación de nerviosismo latente.
Eso sí,que lo olvidaba,  yo agarré mi bolsa/bolso de Pull and Bear porque había una cosa que era vital que hiciese. Y esa no era otra que cambiarme de ropa, tal y como le expliqué a mi tutor; quien no creyó mis palabras de advertencia al respecto. Aquí quiero decir que no es que me cambiase entera, solo fue la camiseta.
No quiso creer lo que le había dicho y ese fue el motivo por el cual, se sorprendió muy y mucho cuando aparecí con una camiseta completamente distinta y mucho más colorida que la camisa blanca que había llevado hasta entonces, siendo ese el motivo por el cual tardé tan poco tiempo.
Aún así, nos estuvieron esperando aproximadamente otros diez minutos y, finalmente, nos llamaron de vuelta al salón.
Ese fue el momento más extraño de todos porque conforma íbamos avanzando el pasillo, los miembros del jurado se pusieron en pie con amplias sonrisas en el rostro.
Quedé desconcertada. De hecho giré la cabeza levemente para mirar a Cerrillo y preguntarle a qué venía eso porque sinceramente creí que en cualquier momento jurarían la Constitución en acto solemne o algo por el estilo.
Retomé mi posición tras el atril y, el presidente tomó la palabra para decir que: Reunidos los miembros del jurado en Acto Solemne de la Lectura del Trabajo de Fin de Máster titulado Panorámica religiosa de Augusta Emérita en la Facultad de Filosofía y Letras el día 27 de septiembre de 2013 a las 12: 00 y bla bla bla bla bla bla, es decir, extendiendo al máximo y todo lo que podía la frase, terminó diciendo que por unanimidad, habían decidido concederme la calificación de 10; sobresaliente, pero con opción a MATRÍCULA DE HONOR.
Mi mente tardó un segundo o puede que más en reaccionar y mis ojos se abrieron mucho mucho mucho.
No me lo podía creer.
Mi esfuerzo y mi "verano" habían merecido la pena.
Me sentía tan contenta... que no hay palabras para expresar mi grado de felicidad. Incluso pensé muy seriamente en dar un pequeño saltito de alegría pero... finalmente decidí que no era la mejor idea del mundo, frente a esas personas.
Me conformé tan solo con mirar a Cerrillo y éste, cómplice me guiño un ojo.
Después, como no podía ser de otra manera, nos fuimos a celebrarlo a cafetería e incluso Cerrillo insistió en que me tomase una cerveza con ellos. Aunque más tarde recordó que iba en ayunas y que no sería lo más recomendable para mí...Opté por un nestea...
Y socialicé; creo que demasiado porque acabé enterándome de cosas y detalles demasiado íntimas para una desconocida acerca de los vástagos(proyecto Cerrillo-Fernández)  de mis profesores por lo que... no sé yo ese exceso de confianza; que por otra parte prefiero al trato diferencial de otras universidades, donde profesores y alumnos apenas si conocen el nombre de uno y otro.
Fue un rato muy agradable que culminó con que el profesor nos llevase al resto (Julio se marchó antes)  a nuestras respectivas casas; sino hubiera comprado lambrusco sí o sí de celebración.
En su lugar, lo cambié por una bolsa de Risketos (pequeños placeres) y un trocito de Brownie; también porque mi estómago estaba y continuaba cerrado por lo que tenía que pasar justo un día después y que es el motivo principal por el cual he comenzado a escribir este blog.
Acepto todo tipo de comentarios y/o sugerencias con respecto a esta entrada y las siguientes.
Por cierto, en la próxima entrada relataré... ¡¡mi viaje!!