Y hoy las musas ha querido que vuelva a hablar y escribir en este blog acerca de un lugar que no es la primera vez que he visitado (de hecho son dos, y creo que las que quedan) pero del cual me declaro total, rotunda y completamente enamorada.
Amor.
Son palabras mayores ¿no?
O eso podría parecer al menos.
Todos sabemos que el amor es un sentimiento que se tiene al tener cierto cariño hacia algo o alguien. Sin embargo, este es un sentimiento que se asocia a personas; sean reales o no (porque en más de una ocasión hay quien se ha enamorado de un personaje literario pese a que no existía en realidad, pero no dejaba de ser una "persona") O incluso animales, pues no son pocas las personas que sienten un profundo amor y un cariño incondicional hacia sus mascotas, sean las que sean sin importar la subespecie.
Otra posibilidad es estar enamorado como sinónimo de encantamiento de alguna ciudad en la que hayas vivido por un mayor o menor período de tiempo o que hayas visitado.
Creo que en mi caso, lo que yo siento hacia el Mandir es más parecido a este tipo, pero ¿amor? ¿hacia un edificio? Inusual es cuanto menos, a no ser que tu profesión sea la de arquitecto y quieras o no, has de sentir algo hacia los edificios que diseñas, e incluso hacia los de tu competidores o a los que te precedieron en tan honrosa profesión.
Dejemos los sentimientos a un lado en esta extensa introducción y pasemos a hablar del edificio que me tiene loca:
Como todo el mundo sabe, Londres es una ciudad bastante cosmopolita y que, por este mismo motivo, puede y tiene grandes cosas que ofrecer a cualquier visitante residente temporal como es mi caso, cada vez que se aventura a visitarlo.
Una de esas cosas es el Mandir.
Pero, paradójicamente, sea bueno o malo, este edificio de carácter religioso no aparece en ninguna de las guías turísticas como algo reseñable o digno de visitar y creo que, una de las posibles razones para esto sea lo alejado del centro (y por tanto de las cosas habitualmente turísticas) que se encuentra. Y puede que también, que la zona de Londres en la que se encuentra no es de las más ricas y populosas de la ciudad. De hecho,al estar a las afueras, da una cierta sensación de inseguridad y peligrosidad el viajar hasta allí.
Nada más lejos de la realidad, pues aquí estoy yo vivita y coleando tras dos visitas, lo que pasa es que rompe los esquemas y estereotipos que se tiene de la ciudad de Londres antes de visitarla.
Ahora bien, ¿qué es el Mandir?
Pues como ya he dicho antes y sino lo he hecho, ha sido un error por mi arte de tamaño gigantesco, es un edificio religioso. En otras palabras, un templo. O según el propio hinduismo, un Mandir.
Un templo hindú, que no indio, aunque en este caso también.
Y en este punto de la redacción me gustaría hacer una aclaración hindú/indio porque la gente suele confundir ambos términos.
Un hindú es una persona que profesa la religión hinduista y no importa en los más mínimo su lugar de nacimiento, origen y procedencia. Es decir, que se puede haber nacido en El Carrascalejo pero ser hindú.
Un indio, no obstante, es la persona que es oriunda y ha nacido en la India. En otras palabras, indio es el gentilicio para los nacidos en la India y por tanto, solo puedes ser indio si has nacido allí.
¿El problema para la confusión de dichos términos? Que el hinduismo tiene a la India como uno de los países con más número de fieles y de ahí la confusión.
Este Mandir en concreto sigue los preceptos del hinduismo de más de dos siglos donde se recoge que los dioses en sus representaciones escultóricas o estatuarias deben ser adorados y honrados en Mandires.
Un Mandir por último, se divide en cuatro estilos arquitectónicos diferentes, como son: el Dravida del sur de la India, el Nagara del Norte, el Vesara (que mezcla ambos) y el Kalinga, sobre todo para las estatuas que lo decoran.
El Mandir de Neasden cumple todos esos requisitos; tanto en el interior como en el exterior del edificio.
Empecemos por el exterior:

Gracias al exterior también observas el material pétreo en el que se realizó y que no es otro que piedra caliza traída de Bulgaria trabajada y decorada como si de un friso continuo se tratase, nuevamente con imágenes de carácter devocional pero que también incluyen balcones y ventanas.
En cuanto a los techos, todos están decorados con cúpulas (la central de mayor tamaño que las otras) Detrás de esas cúpulas se alzan las torres o shikars, una por cada divinidad residente en el templo. Cada una de estas torres está rematada por un Kalash, que no es otra cosa un conjunto de urnas doradas descendentes que simbolizan la realización del mandir.
Y por último están las banderas. Unas banderas que podrían parecer a simple vista y fruto del desconocimiento que no es más que un mero motivo decorativo e incluso podría considerarse algo anecdótico o gracioso. Nada más lejos de la realidad porque en este lugar todo tiene su por qué y su importancia y en este caso la de las banderas no es otra que la de manifestar que la divinidad o divinidades en este caso están residiendo en el templo.
Interior::
Una vez en el interior del templo (y del que contaré cómo acceder en un post posterior) en la planta superior está el salón principal o gran nave realizado por entero en mármol de Carrara y de Ambaji profusamente decorado por divinidades danzantes, estáticas o en posiciones más o menos relajadas. Justo en el centro de esta sala está la gran cúpula realizada en voladizo y decorada con flores.
Esta cúpula descansa sobre una estructura octogonal rodeada de ventanales que permiten la luz natural se filtre a través de la celosía de piedra.
El apoyo a la estructura resultante es un bosque de columnas intrincadamente esculpidos. Desde su base a sus capitales, cada una de ellas está decorada con delicadas figuras y temas de la tradición hindú. Otras columnas del santuario superior cuentan con motivos naturales y geométricos.
En el extremo frontal se sitúan los huecos para las divinidades; espacio también conocido como el Santa Sanctorum de los templos. Sin embargo, este tiene una peculiariedad porque los tres huecos que tienen están cerrados a ojos del público y sólo se descubren durante las ceremonias religiosas. Cuando eso sucede, el observador en mi caso y el creyente en el del resto, descubre que los dioses están enmarcados en tronos dorados (pese a que están de pie) llamados sinhasans.

Pero no solo de piedra blanca vive el interior del templo ya que, también en en interior aunque en este caso en la planta baja y por tanto, es lo primero que ve el visitante nada más entrar. se sitúan las construcciones de madera inspiradas en la manera de construcción india Haveli.
¿Qué es el Haveli?
No es ni más ni menos que una forma de diseño india cuyos orígenes se remontan al siglo XVI pero que florecieron y proliferaron en los siglos XVIII y XIX en las regiones de Gujarat y Rajastán.
En muchas ocasiones, el estilo Haveli se ha traducido como sinónimo de mansión y casa y no es una mala asociación ya que, en la mayoría de las ocasiones, este tipo de decoración de encuentra en el interior de los recintos sagrados, privados y públicos. El Haveli se manifiesta en el interior del mandir en sus patios y, aunque suene extraño, en la alfombra que cubre buena parte del suelo de la planta baja.
En los patios, que se alzan gracias a alas columnas realizadas en roble decoradas con pavos reales, lotos y elefantes. Además estas columnas poseen arcos que representan las diferentes fases del sol y la luna.
Por encima de estas columnas, balcones y balaustradas decoran la planta superior junto a los paneles repletos de motivos florales. Además, aparecen en algunas de las intersecciones pilastras y puntales, cumpliendo así la función de tragaluz en cada uno de los patios.
Y la alfombra...
A ver, no es que sea algo típico de la arquitectura Haveli la existencia de alfombras para tapar el suelo, porque de hecho la moqueta es básico en cualquier edificio británico que se precie, cuanto más aquí que, como cualquier casa británica, lo primero que debes hacer es descalzarte si quieres caminar por allí. Lo que la hace formar parte de la decoración Haveli es la decoración que posee y que no es otro que una flor de loto abierta a modo de gran medallón central rodeado de vegetación exuberante y de penachos de plumas de colores y que cumplen con la función que les ha sido asignada: la de ofrecer al creyente y fiel una bienvenida alegre y piadosa; en relación con la actuación y comportamiento que ha de tener dentro del Mandir.
Hasta aquí la información del Mandir; en el próximo post explicaré lo que me sucedió a mí allí =)





