miércoles, 9 de octubre de 2013

Érase un domingo...

Mi vuelo aterrizó en Luton un sábado y, muerta del cansancio entre unas horas y otras; no eran ni las doce de la noche horario británico cuando esta que escribe estaba planchando la oreja profundamente. Hecho que es bastante inhabitual en mi persona porque suelo extrañar y bastante la cama de mi habitación; con su almohada alta y confortable pese a no ser viscolatex y su doble colchón.
Esto no sucedió en este caso; bien pudiera ser (de hecho, estoy segura) por el cansancio acumulado, aunque eso sí, hube de ignorar a mi barriga que amenazaba con dolores para dormir en condiciones
En tal caso, cuando al dia siguiente quise abrir los ojos eran las diez de la mañana más o menos y con un hambre de caballo me levanté. Y solo cuando puse los pies en la moqueta del cuatro pensé:
"Estoy en pijama"
¿Y ahora qué hacía?
¿Bajaba o no bajaba en pijama?
Cierto que mi pijama de la Catrina o muerte mexicana es super precioso en mi opinión, pero no dejaba de ser un pijama y no dejaba de ser el primer día en una casa extranjera donde desconocía sus costumbres a la hora de andar por casa.
Una cosa era el relax pero hasta el relax tenía sus límites.
Sin embargo, me arriesgué y, valiente, bajé en mi pijama.
Para mi sorpresa, el resto de la familia estaba de la misma guisa que yo e incluso, llevaban batas y/o albornoz. O sea que, si me hubiera vestido hubiera dado la nota.
Suspiré de alivio y desayuné tan solo un café y un par de galletas porque la comida iba a ser en apenas dos horas.
Y tras un toasty y una fruta me dispuse a conocer face to face a la gente que vive a mi alrededor.
Lo más lógico hubiera sido que conociera a la chica aupair alemana que vive e mi pueblo. Eso hubiera sido lo más lógico, pero como me hizo una señora tres catorce, aún hoy continúo a la espera de que le apetezca conocerme (solo tiene que bajar del monte) me fui al pueblo de al lado: Welwyn Garden City.
O mejor dicho, me llevaron porque el primer domingo conocí la tónica que sería, es y seguirá siendo durante creo, toda mi estancia aquí: el engineering work dominguero.
O lo que es lo mismo, el trabajo de mejora y reparación de vías que impide el desplazamiento por tren hacia determinados destinos. Una JODIENDA continua porque para mí el tren es el método de transporte más barato y cercano a excepción de mis piernas por supuesto.
Pero en fin, amablemente mi hostmum se prestó a llevarme y pasé una más que agradable tarde soleada junto a dos chicas; una española y otra francesa con las que improved my english a lot.
Solo a la hora de volver, cuando con mi movil actual y su tarifa de datos por mucho que tenga la roaming activada tuve algo de dificultad y ahí fue donde me di cuenta de que, para cosas como esta necesitaba un movil inglés (aún sigo en ello).
Regresamos a casa, cenamos una ricas verduras cocidas con una salsa típica de aquí y...
me preparé para lo que iba a ser mi primer día oficial (así al menos lo indica en el contrato de la agencia de aupairs con la que me vine) de trabajo.
Por segundo día consecutivo, no eran ni las doce de la noche hora inglesa y estaba fritita...

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